En el Perú la educación básica tiene tres objetivos
fundamentales. En primer lugar busca formar
integralmente al alumno, en lo físico,
social, cognitivo y afectivo,
para el logro de su identidad personal y social, que le permitan organizar su proyecto de vida y contribuir al desarrollo
del país, de esta manera prepararlo para enfrentar los retos venideros. Así
mismo, busca el desarrollo de
capacidades, valores y actitudes que permitan al educando aprender a lo largo
de toda su vida, es la labor de la escuela incentivar al alumno a aprender y
estudiar por la sola satisfacción de instruirse. Por último, el desarrollo de aprendizajes en los campos de las ciencias,
las humanidades, la técnica, la cultura, el arte, la educación física y
los deportes, así como aquellos que permitan al educando un buen uso y
empleo de las nuevas tecnologías, los conocimientos deber ir ligados a los
últimos avances científicos y tecnológicos.
Orientados a cumplir estos
objetivos, los profesores del siglo XXI deben tener ciertas competencias para
desempeñar su labor según los actuales avances educativos, deben ser capaces de manejar una gama amplia
de conocimientos y manejar todo tipo de temas desde actualidad, adicciones,
educación sexual, etc. Y no solo limitarse a la materia que enseñan ya que el
maestro forma integralmente al alumno, esto se refiere directamente a la educación
de la afectividad del alumno, la enseñanza de la asertividad y tolerancia, del
respeto a las reglas, que primero se enseñan en el hogar y luego se refuerzan
en la escuela.
Pero no podemos solo
culpar al maestro del éxito o fracaso en la enseñanza, tras él está un ente más
amplio, la escuela, esta debe estar
dirigida a atender la diversidad, el Perú no es Lima, hay muchos niños y
adolescentes en lo más profundo de nuestro país, que necesitan ser educados, se
requieren maestros que sepan su lengua y costumbres, esto no significa
aislarlos de un mundo real que avanza cada vez más, sino que no pierdan lo
originario, es decir una enseñanza intercultural. Aunque esta visión es muy
personal, ya que muchos sistemas educativos actuales como en Japón, no educan a
niños japoneses sino a “ciudadanos del mundo” como ellos llaman a sus niños,
con cero patriotismo, sin admiración a su cultura ni respeto por sus héroes.
Esto se da con el fin de formar personas
que vivan sin fronteras y acorde al mundo globalizado actual. Si resulta o no,
ya lo sabremos en algunos años por ahora me resulta sumamente enriquecedor para
un niño y un futuro ciudadano, valorar lo suyo y formarse una identidad
nacional que le permita vivir en armonía con lo propio y respetar otras
culturas.
Es importante mencionar la
equidad como una exigencia actual al sistema educativo, la escuela está hecha
para todos, para formar e integrar a los alumnos; como tal debe ir reduciendo
diferencias e incorporando a los niños y adolescentes de origen social y
cultural diferentes, de tal forma que no sean excluidos, así como la inclusión
educativa, un tema tan promocionado últimamente, pero realmente se le puede
llamar inclusión, si los maestros no están capacitados para enseñar según las
limitaciones de los alumnos o si la infraestructura escolar no está preparada
para recibir a un alumno con una discapacidad física. Del mismo modo los
alumnos talentosos se ven limitados si no se atiende a sus necesidades
educativas.
La educación tiene nuevas exigencias en el mundo
actual, no sólo la transmisión de conocimientos sino lograr que el ser humano
se desarrolle de forma individual y colectiva. El informe de la UNESCO,
dirigido por Jacques Delors, resume estas exigencias en los cuatro pilares de
la Educación: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos,
aprender a ser. Estas cuatro vías del saber se complementan y se convierten en
una sola, en busca de que el ser humano tenga un desarrollo integral.
Aprender a conocer o aprender a aprender, es más que
adquirir conocimientos, es un medio y finalidad de la vida. Como medio, consiste
en aprender a comprender el mundo que nos rodea y como finalidad la
satisfacción de comprender, conocer y descubrir. Aprender todo sería realmente
utópico por eso se debe enfatizar en la especialización del saber, pero sin
excluir la cultura general que le permita tener conocimientos de otras
realidades y así mismo tener acceso a otros campos del saber.
Aprender a hacer, está más vinculado a
formación profesional. La educación nos
permitirá obtener competencias profesionales para desenvolvernos según las
exigencias del siglo en que vivimos. En una economía de cambios, el trabajador
debe tener la capacitación específica y saber trabajar en equipo.
Aprender a vivir juntos, significa el progreso en armonía de la humanidad y esta es
una de las más importantes misiones de la educación. Este aprendizaje implica:
El descubrimiento gradual del otro y la participación en proyectos comunes. El
descubrimiento gradual del otro es tomar conciencia de las semejanzas e
interdependencia entre todos los seres humanos. A la vez este conocimiento nos
obliga a conocernos a nosotros mismos, sería un desarrollo intercultural y
empático del alumno. Participación en proyectos comunes, la educación debe
fomentar la cooperación y el trabajo colectivo para llegar a un fin común, y
así superar las diferencias.
Aprender a ser, para el desarrollo global de cada
persona. El desarrollo de una personalidad integrada a una sociedad, una
persona segura de sus capacidades, apto para desarrollarse profesionalmente, un
ser autónomo y responsable.
Lamentablemente la educación actual ha dado prioridad a los dos primeros pilares y ha
dejado de lado a los otros, les dan información de todo tipo a los alumnos y la
meta son los logros académicos, enfatizando la competitividad; se puede obtener
un profesional muy capacitado en su trabajo, pero con muy poca conciencia
social y totalmente abstraído en su realidad. La reforma educativa basada en
los cuatro pilares de la educación es de gran necesidad en nuestro país, para
enseñar a aprender en todos los ámbitos necesarios.
La educación
va más allá de brindar conocimientos básicos a los alumnos, estamos
viviendo una era de avances en diferentes áreas como la industria, comercio,
economía, etc. Y la Educación no se ha quedado atrás, ya que el mundo exige
personas mucho más preparadas en todos estos aspectos, esta es la llamada
“sociedad del conocimiento” que se basa en el conocimiento para el desarrollo.
El Perú trata de seguir todo este cambio, que viene desde el sistema educativo,
profesores y alumnos, es un cambio social de acuerdo a los estándares del
mundo, pero aun no llega a las exigencias requeridas, lo que indica que aún
falta mucho por hacer y que los esfuerzos deben ser acertados y con propósitos a
futuro. El trabajo por el desarrollo educativo de nuestros niños y adolescentes
es arduo, hay que trabajar por las personalidades sanas y personas fructíferas para
el país, es importante el impacto del trabajo psicológico en las escuelas,
desde ahora y en adelante por todo lo que abarca el término Educación, el
trabajo del psicólogo educativo es
necesario.
Como ya hemos visto son varias las causas de los
fracasos en Educación, es de vital importancia una reforma para el bienestar de
los alumnos y el futuro del país. Hay mucho por hacer, se necesitan bases sólidas
e ideas firmes, las estrategias y metodologías están trazadas hace mucho, solo
queda seguirlas adecuándolas a nuestra
realidad.



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